NEURO
El origen del prefijo «neuro» se encuentra en el griego,
y significaba «nervio» o «sistema nervioso». De ahí, ha
transcendido a nuestra lengua con una semántica similar. En general, cada
vez que se utiliza se pretende hacer referencia al funcionamiento del cerebro.
Así, si a un concepto se le añade este prefijo, ya pasa a estar
aludiendo a las consecuencias o a los efectos que tiene sobre el cerebro. Como
curiosidad, queremos apuntar que la RAE acepta
su uso, siempre y cuando se añada sin guión y con minúscula inicial.
Es decir, ortográficamente hablando, lo correcto es escribir neurociencia,
neuroeconomía y neurodegenerativo y nunca neuro-psicoanálisis ni neuro-robótica. Además,
en el caso de emplearse para hacer alusión a un anglicismo como neuromarketing,
siempre debe escribirse en cursiva.
En todo caso y más allá de consideraciones ortográficas, nuestro
interés se centra en el contenido semántico del prefijo. Cómo modifica el
significado de las palabras su uso. Así, vemos cómo economía hace
referencia a la ciencia económica en general, pero, en cambio, neuroeconomía no.
Al habérsele añadido el referido prefijo, ya se está apuntando a los
efectos concretos que sobre el cerebro tiene la economía. O bien, la
manera en la que el cerebro entiende el funcionamiento del mercado y cómo se
enfrenta a él. Es decir, conecta con el origen griego del prefijo involucrando
directamente al sistema nervioso.
En otras palabras, el «neuro» para utilizarlo correctamente debe
de establecer una relación con la neurociencia, la cual, por cierto, posee
un campo de actuación y un alcance muy concretos.
El uso adecuado del «neuro»
El prefijo «neuro» atesora un contenido semántico
específico, tal y como hemos dicho. Desde este punto de vista, su uso puede ser
correcto y adecuado siempre que sea pertinente. Esto es, cuando se
pretenda establecer una relación con el concreto campo de la neurociencia.
Para que esta explicación quede lo suficientemente desarrollada,
será ideal presentarte algunos ejemplos de lo que estamos diciendo. La neurofinanza es
la ciencia que estudia los procesos fisiológicos del cerebro al ser
sometido a presión financiera. Pretende conocer el funcionamiento del principal
órgano humano ante las decisiones económicas. Para ello, utiliza técnicas
propias de la neurociencia.
La neuroeconomía, por su parte, que es una ciencia
estrechamente ligada a la anterior, en general, hace referencia al
funcionamiento de la química cerebral durante el proceso de comprensión de la
economía. Incluye los mecanismos mentales que suceden al sopesar riesgos
económicos o al adoptar decisiones arriesgadas.
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